Junio 2022: La felicidad tiene nombre de fruta

Los días pasan y mi bebé sigue creciendo en mí. Los síntomas del embarazo están un poco más presentes cada día. Cansancio, náuseas, mareos, dolor de pecho. Me quejo de vez en cuando pero en el fondo tengo todos los síntomas que llevo meses soñando tener. Hasta las náuseas insoportables o el desmayo en la peluquería se vuelven motivo de felicidad. Esos mismos síntomas que, a la que mejoran un poco, se vuelven motivo de preocupación. “No tengo ganas de vomitar. ¿Por qué? ¿El bebé estará bien?”

Leo todos los artículos, blogs, cuentas Instagram, escucho todos los podcasts que encuentro sobre el primer trimestre de embarazo. Me vuelvo una experta en alimentación y contaminación cruzada. Podría obtener un máster sobre la diferencia entre leche cruda, pasteurizada, y UHT. Podría hasta hacer una tesis sobre listeria, toxoplasmosis y citomegalovirus. Quiero hacerlo todo perfecto para mi bebé. No quiero tomar ningún riesgo. Mi amor por él crece cada segundo.  

Una noche, tras notar pinchazos en la barriga, me entra el miedo de perderle, y le hablo por primera vez. “Bebé, aguanta. Haré todo para protegerte. Siempre estaré a tu lado, siempre podrás contar conmigo, te lo prometo. Tú aguanta, yo me encargo del resto.”

Aunque la sociedad nos hace creer que el primer trimestre debería ser el secreto de los padres, anunciamos la maravillosa noticia a nuestra familia y amigos cercanos. “Si pasa algo, necesitaremos su apoyo.”

Ilusión desde la inocencia

Creamos una nueva ilusión en la familia. Desde la inocencia y la felicidad, hacemos planes y surgen mil preguntas:

“¿De cuantos meses estaré para la boda? ¿Y qué vestido voy a llevar? – el vestido que había elegido ya no puede ser, tendré barriga.“

“¿Cuándo lo diremos en el trabajo? – Tendré que cancelar viajes y adaptar proyectos.”

“¿Qué habitación le vamos a preparar? – Mi despacho o la sala de música?”

“¿Qué hacemos con el viaje de novios que habíamos planteado? – Estados Unidos está muy lejos, mejor no tomar riesgos y reservar algo más cerca. ¿Y si vamos a Canarias? Es España y será más fácil si necesitamos ver a un médico.»

Cada vez que pasamos delante de una escuela, una tienda de productos para bebés o cada vez que vemos padres empujando un carrito, mi pareja y yo vamos construyendo nuestro futuro imaginario. Un futuro a medida, donde la muerte no existe. 

Ecografía tras ecografía, todo se hace más real y el sentimiento de ser padres crece en nosotros, al mismo tiempo que crece nuestro bebé. 

Semillas, arándanos y dátiles

He abandonado CLUE, para empezar con EMBARAZO+. Registro cuidadosamente cada fecha, peso, síntomas, citas, pruebas. Leo todos los artículos y recomendaciones correspondientes a cada semana del embarazo. Pero, sobre todo, por fin pertenezco al club de las mujeres de las frutas. Las reglas del juego son fáciles. Una semana, una medida de bebé, una fruta. El mío ha pasado de semilla de sésamo a arándano sin que me diera cuenta. Ahora es un dátil. 

Y así, desde la inocencia y sin darnos cuenta, empezamos a cambiar nuestra vida. Discutimos nombres de niña y de niño, sin llegar a ningún acuerdo. Empezamos a proyectarnos, a imaginar una vida entera con nuestro bebé. Inventamos un futuro perfecto, una familia de tres, un mundo donde la muerte no existe.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *